viernes, 14 de diciembre de 2018

El maestro del odio que enseña en catalán Lengua española

Natxo Sorolla Vidal y Manel Riu Fillat son quienes más han mentido sobre FACAO y quienes más han insultado a FACAO. Reportaje en prensa que da pavor y deja a cada uno en su lugar...

Reportaje de Crónica-El Mundo

https://www.elmundo.es/cronica/2018/12/12/5c0ceb87fdddff49a48b4660.html

El maestro del odio que enseña en catalán Lengua española

CRÓNICA

NOTICIA






Manel Riu, a la salida de su trabajo en el instituto de Tremp (Lérida). CARLOS GARCÍA POZO

Le llamaban Manolo, es maño, fue concejal del PSC y, pese a ser profesor de Lengua española, lleva 15 años dando las clases en catalán
Tiene querellas y denuncias por sus mensajes en redes, llenos de insultos. Una ex alumna: "En clase nos decía que Cervantes era basura"
La Guardia Civil lo detuvo por amenazas. "En clase soy un profesional", dice a Crónica
Érase una vez un lugar llamado Cataluña donde suceden cosas como ésta. El lugar exacto es Tremp, en los Pirineos de Lérida. En concreto, una de las aulas de Secundaria o Bachillerato del instituto público del pueblo. Unos veinte alumnos escuchan al profesor -figura gruesa, barba canosa, ojos azules y un lazo amarillo en la chaqueta de punto. Es la clase de Lengua y Literatura española. Pero lo que allí suena no es castellano, sino catalán. Por asombroso que parezca, el maestro lleva 15 años dando clase así. Y está orgulloso de ello.
«Sí, doy Lengua castellana en catalán, ¿y?», responde, retador, cuando Crónica le aborda este martes a la salida del instituto.

Y qué. A Manel Riu Fillat, de 53 años, no le sobran motivos para sentirse impune. En estos años ha recibido quejas de padres, sin frutos, y en 2014 la inspección educativa de la Generalitat le pidió explicaciones, según acaba de desvelar en sus redes sociales. Pero ni lo uno ni lo otro han servido de nada. Fuera del aula tampoco. En enero tuvo que declarar ante una juez tras ser acusado de un delito de odio contra un grupo de guardias civiles; quedó archivado. En internet difunde insultos a todo lo que huela a no independentista; sin consecuencias, de momento.
Esto en Tremp lo sabe todo el mundo, y se tolera. Hasta hay quien guarda en su armario camisetas con la cara de Manel Riu. Por eso, los vecinos que acceden a hablar sólo lo hacen si se les garantiza confidencialidad.
«En clase nos decía que 'El Quijote' es el libro más sobrevalorado, que Cervantes es una basura y que Tirant Lo Blanc [del valenciano Joanot Martorell] le da mil vueltas», afirma una ex alumna suya. «Era vergonzoso», prosigue. «Mientras teníamos que prepararnos para Selectividad nos mandaba leer libros en catalán, como 'La pell freda' [del barcelonés Albert Sánchez Piñol]. Nos adoctrinaba. Hacía apología contra España, se reía de Rajoy... En clase sólo éramos dos alumnos no independentistas, así que a todos les parecía bien». Esta joven, hoy universitaria, insiste en que su nombre no aparezca publicado. Se lo suplica su familia, aún en Tremp.
Otro testimonio lo aporta una fuente muy próxima al docente. «Él puede acogerse a la libertad de cátedra, pero el problema de fondo es que ve el castellano como una lengua extranjera que no le tienen que imponer. Los padres castellanohablantes se quejan mucho pero no denuncian porque no quieren que perjudique a sus hijos. La mayoría de los profesores son independentistas y la dirección no tiene autoridad en la educación pública».





Riu accede a explicarse con un periódico al que desprecia.
-¿Que por qué doy mis clases en catalán? ¿Es que el profesor de música da la clase cantando? ¿Y el de educación sexual, en pelotas? ¿Y las matemáticas en sistema binario? ¿Dice el profesor: "0110001"? ¿De qué serviría que yo hablara en castellano en clase?

"Ya saben castellano"

-Entre otras cosas, para que los chavales logren el mejor nivel posible en una lengua que hablan millones de personas en el mundo.
-No... Ya saben castellano: lo escuchan en la televisión, en los videojuegos... No van a mejorar su castellano porque yo lo hable, porque en clase se habla un castellano coloquial. Si un profesor de castellano va diciendo en clase: «Los ejercicios cuya solución están en la página 23», es para decirle: «¿Pero tú qué te has fumado?» (...) A mis alumnos no les afecta: da igual dar las clases en catalán o en castellano.
-Y si da igual, ¿por qué no en español?
-Porque me siento más cómodo.
-En 2014 le investigó la inspección educativa de la Generalitat.
-Sí, porque uno que tenía contactos se quejó de una nota... Pero es que la ley vigente no lo prohíbe. El inspector me preguntó si lo hacía por razones ideológicas. Le expliqué que son pedagógicas. (...) Aquí en Cataluña el niño que no sabe castellano no existe. Bueno, sí existe: mi hija, que hasta los seis años, castellano muy poco. ¡Evidentemente! Además, ocurre una cosa: los catalanohablantes van bien de catalán y de castellano, pero los castellanohablantes no van bien de catalán y tampoco bien de castellano.
-No son más listos: es por el nivel socioeconómico de sus familias.
-Ya... [Guarda unos segundos de silencio, casi milagrosamente]. En Cataluña siempre han existido guetos. Pero los descendientes de quienes estaban en ese gueto castellanohablante en 1920 ya no lo están ahora.
-Los castellanoparlantes son gueto porque les gusta el gueto...
-Vamos a ver... De la oleada de inmigración en Cataluña de principios del siglo XX, sobre todo aragonesa y murciana, los descendientes son catalanohablantes todos. Quien hoy es de tercera o cuarta generación en Cataluña y es castellanohablante familiar es porque sigue en el gueto. Otros han trabajado, han progresado, sus hijos han estudiado... Pim pam pam y ya está.
-Selección natural.
-No digo que esté bien. La lengua no tiene la culpa.
La niebla de la mañana se ha disipado en Tremp, de 6.000 habitantes. Por aquí es mejor no decir que uno vota, como dice Manel, «unionista». Entre los que han hecho el viraje está él. Porque si hoy es un independentista furibundo, los primeros pasos políticos los dio como simpatizante del PSOE en su pueblo natal, Benabarre, en Huesca, según dos fuentes consultadas en el pueblo, donde llegó a colaborar con el área de Cultura del Ayuntamiento. Pero tuvo problemas.
En Benabarre (lo que los nacionalistas denominan La Franja y reivindican como perteneciente a los Países Catalanes), a Manel antes le llamaban Manolo. Su padre, dueño de una granja de cerdos muy conocida en la zona y ligado al CDS de Adolfo Suárez, era un hombre querido porque impulsó muchos proyectos, como la actual residencia de ancianos, según cuenta el concejal socialista Vicente Prior.




Pero su hijo varón cambió de batalla. Hace una década, el profesor promovió un manifiesto a favor de la preservación del dialecto de la comarca, el ribagorzano, y promovió la creación del Consejo de Lengua en Benabarre. El Ayuntamiento empezó a difundir en bilingüe los pregones y los anuncios municipales, cosa que encendió los ánimos en buena parte del pueblo. «Manel hizo batalla para que el aragonés que hablamos aquí fuera considerado catalán y generó división donde no la había», resume otra fuente del consistorio.
El aragonés «con ocho apellidos catalanes» -«si quiere se los recito»- estudió Filología Hispánica no por amor al español sino porque era la única carrera que en Barcelona ofrecía la especialidad en Literatura, precisa. Con su título se convirtió en 1992 en profesor de Lengua Española en Tremp, a 49 kilómetros de Benabarre. Y se metió de lleno en política.
En 2007 llegó a concejal con el entonces alcalde del PSCVíctor Orrit, aunque renunció en menos de un año «alegando motivos personales», apunta éste. Después fue número dos por Solidaritat Independentista del Pallars en una coalición municipal con ERC. «Ha estado en todos los sitios y en todos ha acabado mal», indica un ex cargo socialista.

Injurias y calumnias

Aunque de los tribunales -por los que ha pasado en cinco ocasiones, según dice- ha salido indemne. En 2006 la Federación de Asociaciones Culturales del Aragón Oriental (Facao), que defendía la fabla aragonesa como independiente del catalán, interpuso una querella criminal contra él por injurias y calumnias en internet. En la querella se recogía cómo a sus dirigentes los había llamado fascistas, odiadores, gentuza, extrema derecha... Cuando dictó sentencia seis años después, la juez lo consideró prescrito.
La misma plataforma volvió a denunciarle por varios extractos de su blog y por el libro erótico-político que escribió junto a su mujer, también profesora en Tremp. La novela, titulada en catalán 'Me llamo Mireia (y mi coño se llama Carlitos)', trata de una docente que, entre otras cosas, se masturba «por aburrimiento» en una conferencia de Facao. Aquello se resolvió en conciliación, cuenta Javier Vilarrubí, abogado de la asociación. Añade: «Le abrasamos a querellas y denuncias y al final dejó de perseguir a mi cliente. Pero es un sujeto de una violencia verbal impresionante».
El 7 de octubre de 2017, seis días después de que las fuerzas de seguridad impidieran el referéndum secesionista ilegal convocado por Carles Puigdemont, Manel Riu pasó por la gasolinera de Tremp y vio a un grupo de guardias civiles. [«¿Qué hacían allá, seis u ocho rambos?», se pregunta ahora. «Mostrando musculito, armados hasta los dientes... La Guardia Civil tiene que estar presente, el castellano tiene que estar presente... ¿para qué?»].
Según la denuncia de la Guardia Civil, el profesor se acercó a ellos y les gritó: «Qué ganas tenía yo de ver a la Guardia Civil. El uniforme que lleváis es una mierda y cuando vosotros lo lleváis sois una mierda. Marchaos de Cataluña. Hijos de puta. Que os den por el culo».
Ese mismo día, en Facebook, se enorgulleció de haber «saludado» a los agentes, proporcionó el número de sus placas y de la matrícula de uno de sus coches y animó a los demás a emularle:
«Los picoletos están ahora mismo en la gasolinera del Bonpreu-Esclat de Tremp. Saludadlos, yo ya lo he hecho: uno ha sacado la porra y el guardia civil [número] me ha enviado a la mierda, me ha dicho: '¿Qué os creéis? ¿Que nos iremos? Hemos venido para quedarnos' y me ha amenazado con pegarme».
La publicación llegó a unas 14.000 personas. Es el tono general de los mensajes que de forma compulsiva publica en Twitter, donde cuenta con más de 8.500 seguidores. Arremete contra España («Toma nota, maldita España, vomitiva España: ni olvido ni perdón»; «Los edificios del Estado español están llenos de cristal, y los campos están llenos de piedras desempleadas», «El infierno es España»), contra Felipe VI («Me cago en el Rey», un «hijo de puta cavernario que da miedo»), contra Rajoy («¿Qué le diría a Rajoy si me lo encontrara cara a cara? Hijo de puta, eso seguro. ¿Y qué más? Pues no creo que le pudiera decir nada más, soy incapaz de hablar mientras estoy repartiendo una paliza de hostias»), contra la Guardia Civil («malas bestias»»), contra IcetaAlbiolArrimadas... También hace ironías con bombas lapa, con ETA...
La Guardia Civil reunió 119 tuits. Cuando en enero la juez de Tremp le tomó declaración, él replicó que sus publicaciones son de crítica y sarcasmo. En abril, la causa quedó archivada provisionalmente.
-¿Habla de política en clase?
-No, yo sugiero el debate, pero no opino.
-En internet es muy agresivo.
-Tanto como puedo. Es que es muy bestia todo lo que ha pasado. Fíjese en la cantidad de retuits que tengo a los tuits más duros que he escrito. Hay mucha gente que no lo escribe pero lo piensa.
-Pero usted es profesor...
-Soy un profesional y esto [Señala el instituto] no es un sacerdocio. (...) Mire: ahora acaba de pasar una guardia civil que vive aquí y está casada con uno de aquí. Yo no tengo nada contra esta señora, pero cada vez que veo un uniforme de la Guardia Civil me entran escalofríos.
-Habla de España, pero al menos la mitad de Cataluña no comulga con usted.
-Ya... pero los movilizados son una minoría.

"El día que se líe bien liada"

Y, de nuevo, este pueblo de niebla parece mirar hacia el norte. «Después de lo que ha pasado, los guardias civiles aquí es posible que las pasen putas. Y no hablo por mí, hablo por el pueblo: yo estoy en un bar, se me sientan unos guardias civiles al lado y me voy. Es gente que ha venido a dar hostias aquí. Usted verá aquí subiendo y bajando patrols del cuartel todo el rato [durante dos horas no pasa ninguna], pero ellos no bajan. Y no bajan no porque esto sea el País Vasco, por miedo a atentados: no bajan porque van a un bar y a su alrededor se apartan. Pero, chico, cada uno tiene lo que se merece. Algún día los voy a seguir a ver a dónde van, por curiosidad. (...) Los policías y guardias civiles nunca van a estar como estaban antes en Cataluña. Nunca. El que quiere echarme de la enseñanza y meterme en la cárcel por indepe es mi enemigo y yo con ése no quiero saber nada, porque el día que se líe bien liada éste estará en un lado y yo en el otro.
-¿Se va a liar bien liada?
-Puede liarse más gorda. Contra nuestros líderes, ¿eh? Por no dejarnos actuar.
-Habla de violencia.
-Sin muertos ni heridos...
-¿Qué leen ahora en clase?
-'Los muchachos de la calle Pál', un clásico de la literatura húngara.
-¿Un libro húngaro en clase de Literatura española?
-Sí.
-¿Qué pasa si viene un niño de Toledo a estudiar con usted porque sus padres encuentran trabajo en Tremp?
-Pues como los búlgaros y como todos los que vienen: tenemos un aula de acogida y allí se les pone al día y en tres meses, a clase.
-Un alumno procedente del resto de España es como un búlgaro en Cataluña. Es duro, ¿no?
-¿Por qué? ¿Lingüísticamente qué diferencia hay? Llega el de Toledo aquí y exigirá no sé qué... Yo creo que la gente de otros sitios, como los búlgaros, pocas manías. Es lo que hay. Y si no quieres que te pase eso, no vengas.